Durante mucho
tiempo hemos hablado de seguridad como si fuera únicamente una cuestión de
policías, patrullas, cámaras o cárceles. Yo creo que debemos mirar mucho más
lejos.
La seguridad tiene que ver con la
tranquilidad con la que una madre manda a sus hijos a la escuela, con la
certeza de un comerciante de que puede abrir su negocio, con la confianza de
una empresa para invertir y generar empleos y con la posibilidad de que una
familia pueda caminar por su colonia sin miedo.
Por eso decidí impulsar el Foro
de Seguridad Pública, celebrado este 12 de agosto en Aguascalientes: para
escuchar, comparar experiencias y, sobre todo, para preguntarnos qué podemos
hacer diferente.
Porque si algo tengo claro es
esto: la seguridad no se improvisa. Se estudia, se mide y se construye.
¿Por qué mirar hacia otros
países?
Cuando enfrentamos un problema,
tenemos dos opciones: quedarnos encerrados en nuestras propias ideas o mirar
qué han hecho otros, qué les funcionó, qué no funcionó y qué podemos aprender.
En este foro quisimos conocer de
primera mano la experiencia de El Salvador.
No se trata de copiar modelos ni
de importar políticas públicas como si todas las ciudades, estados y países
fueran iguales. Eso sería irresponsable.
Se trata de analizar
resultados.
Por eso invitamos a quienes han
participado directamente en procesos de transformación de la seguridad y del
desarrollo institucional.
Uno de ellos fue Christian
Reynaldo Guevara, diputado salvadoreño y jefe de la fracción legislativa de
Nuevas Ideas, quien compartió la experiencia de su país y las transformaciones
legislativas e institucionales que acompañaron su estrategia de seguridad.
También escuchamos a Luis
Rodríguez, director ejecutivo de la Oficina de Planificación del Área
Metropolitana de San Salvador, quien nos permitió ampliar la conversación hacia
otro terreno fundamental: la relación entre seguridad, desarrollo urbano,
inversión, empleo y oportunidades.
Y aquí está una de las
principales conclusiones que me llevo:
Una ciudad segura no se
construye solamente con más policías.
Seguridad también significa
desarrollo
Cuando hablamos de seguridad,
debemos entender que existe una cadena que conecta muchas cosas:
Seguridad → confianza →
inversión → empleo → oportunidades → desarrollo.
Cuando una persona tiene miedo de
salir a trabajar, cuando un empresario duda en invertir o cuando una familia
siente que su colonia se ha convertido en un lugar inseguro, el problema deja
de ser exclusivamente de seguridad.
Se convierte en un problema
económico y social.
Por eso debemos construir
políticas públicas que atiendan las causas y no solamente las consecuencias.
Necesitamos policías mejor
preparados.
Necesitamos inteligencia.
Necesitamos prevención.
Necesitamos instituciones
eficientes.
Pero también necesitamos ciudades
mejor planeadas, espacios públicos dignos, oportunidades para los jóvenes y
condiciones que permitan que las familias tengan un mejor futuro.
La seguridad empieza antes de
que ocurra el delito.
El caso de El Salvador: un
dato que obliga a analizar
Durante el foro conocimos datos
que merecen ser estudiados con seriedad.
En El Salvador, los homicidios
pasaron de alrededor de 6,000 en 2015 a 85 en 2025, de acuerdo con las
cifras expuestas durante el encuentro.
Más allá de cualquier posición
política, un cambio de esa magnitud obliga a preguntar:
¿Qué hicieron?
¿Qué reformas implementaron?
¿Qué instituciones participaron?
¿Qué herramientas utilizaron?
¿Qué consecuencias tuvo?
¿Qué elementos pueden ser
aplicables en México?
Y, quizá la pregunta más
importante:
¿Qué podemos aprender sin
renunciar a nuestras propias instituciones, leyes y principios?
Porque gobernar no consiste en
tener todas las respuestas.
Gobernar también significa tener
la capacidad de escuchar, analizar y aprender.
Aguascalientes necesita una
estrategia propia
Yo no creo que Aguascalientes
deba copiar exactamente lo que hizo El Salvador.
Nuestra realidad es diferente.
Nuestro territorio es diferente.
Nuestra sociedad es diferente.
Nuestro marco jurídico es
diferente.
Pero eso no significa que no
podamos aprender de quienes han enfrentado problemas similares.
Tenemos que identificar las
buenas prácticas, evaluar sus resultados y construir una estrategia que
responda a las necesidades de nuestras familias.
Una estrategia que tenga como
pilares:
Prevención, inteligencia,
coordinación, tecnología, fortalecimiento institucional y participación
ciudadana.
Y debemos hacerlo con algo que
considero indispensable: medición.
Porque una política de seguridad
que no se mide termina convirtiéndose en discurso.
Necesitamos saber cuántos delitos
ocurren, dónde ocurren, a qué hora, quiénes son las víctimas, cuáles son los
factores de riesgo y qué acciones realmente están funcionando.
No podemos combatir lo que no
conocemos.
La ciudad también puede
prevenir el delito
Otro de los aprendizajes
importantes del foro fue entender que el entorno también influye en la seguridad.
Una calle oscura, un espacio
público abandonado, una zona sin actividad económica o una colonia sin
servicios adecuados pueden convertirse en factores que faciliten la
delincuencia.
Por el contrario, una ciudad bien
planeada, iluminada, con espacios públicos activos, movilidad eficiente y
oportunidades económicas puede contribuir a prevenirla.
Por eso debemos dejar atrás la
idea de que seguridad y desarrollo son temas separados.
No lo son.
La seguridad forma parte de la
política económica.
Forma parte de la política
social.
Forma parte de la planeación
urbana.
Y, sobre todo, forma parte de la
calidad de vida.
Del foro a las propuestas
Este encuentro no fue un punto de
llegada.
Fue un punto de partida.
Mi objetivo es que las ideas,
experiencias y reflexiones que escuchamos se conviertan en propuestas
concretas.
Quiero que este tipo de
ejercicios nos permitan construir una agenda legislativa que responda a una
pregunta muy sencilla:
¿Qué podemos hacer para que
las familias de Aguascalientes vivan más seguras?
No estoy interesado en presentar
soluciones fáciles para problemas complejos.
Estoy interesado en encontrar
soluciones que funcionen.
Eso implica escuchar a
especialistas, conocer experiencias internacionales, dialogar con ciudadanos,
analizar estadísticas y entender las condiciones particulares de nuestro
estado.
Porque la seguridad no puede
depender de ocurrencias.
La seguridad se construye
entre todos
Hay algo que también quedó claro
en este foro: ningún gobierno puede resolver por sí solo el problema de la
inseguridad.
Necesitamos policías y
ciudadanos.
Necesitamos gobiernos
municipales, estatales y federales coordinados.
Necesitamos empresarios,
universidades, especialistas y organizaciones sociales.
Necesitamos tecnología e
inteligencia.
Pero también necesitamos
recuperar algo que es fundamental:
La confianza.
Cuando una persona confía en sus
instituciones, denuncia.
Cuando denuncia, podemos
investigar.
Cuando investigamos con
inteligencia, podemos prevenir.
Y cuando prevenimos, podemos
recuperar espacios y tranquilidad.
Ese es el círculo virtuoso que
debemos construir.
No podemos acostumbrarnos a
vivir con miedo
Yo no quiero un Aguascalientes
donde la inseguridad se convierta en algo cotidiano.
No quiero que nuestros jóvenes
crezcan pensando que la violencia es normal.
No quiero que una familia tenga
que decidir si sale o no de casa por miedo.
Y tampoco quiero que el combate a
la delincuencia se convierta únicamente en una discusión política.
La seguridad debe ser una
prioridad de Estado.
Por eso impulsamos este foro.
Porque antes de tomar decisiones
debemos escuchar.
Antes de proponer, debemos
estudiar.
Antes de prometer, debemos medir.
Y antes de copiar cualquier
modelo, debemos preguntarnos si realmente funciona para nuestra realidad.
El reto es claro
Aguascalientes tiene enormes
fortalezas.
Tenemos talento.
Tenemos industria.
Tenemos universidades.
Tenemos emprendedores.
Tenemos familias que todos los
días trabajan para salir adelante.
Tenemos todo para seguir
creciendo.
Pero para que ese crecimiento sea
sostenible necesitamos una condición fundamental:
Vivir en paz.
La seguridad no es solamente un
indicador.
Es la posibilidad de vivir,
trabajar, estudiar, invertir y formar una familia con tranquilidad.
Por eso voy a seguir impulsando
espacios de diálogo y análisis que nos permitan construir propuestas serias.
Porque Aguascalientes no
necesita discursos de miedo. Necesita soluciones.
Y las soluciones empiezan cuando
tenemos el valor de reconocer los problemas, la humildad de aprender de otros y
la determinación de construir nuestro propio camino.
**La seguridad no se improvisa.
La seguridad se estudia.
La seguridad se mide.
La seguridad se construye.
Y la vamos a construir juntos.**
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